La menopausia no llega de golpe. Tiene todo un proceso previo de fluctuación hormonal; la perimenopausia. Te explicamos qué es y cuáles son los síntomas de la perimenopausia.
¿Qué es la perimenopausia?
La perimenopausia es la transición que el cuerpo hace de la premenopausia a la menopausia, marcando el final de los años reproductivos.
Aunque el proceso puede empezar en cualquier momento desde mediados de los 30 años, hasta mediados de los 50, generalmente empieza entre los 40 y los 44 años.
En la etapa fértil de la mujer (la premenopausia), el estrógeno regula el ciclo menstrual y la progesterona los procesos del embarazo. Durante la perimenopausia, los ovarios empiezan a producir menos estrógenos, alterando su equilibrio hormonal con la progesterona, que empezará a bajar su producción más adelante. Este desequilibrio entre ambas hormonas hace que el cuerpo deje poco a poco de liberar óvulos, provocando reglas irregulares. Esta transición tiene una duración media de unos 3-4 años, pero puede alargarse hasta 10 años.
La perimenopausia termina el día que no has tenido la regla durante 12 meses consecutivos; ese día es la menopausia.
¿Cómo se diferencia de la menopausia?
Primero de todo, no debemos confundir la menopausia con la postmenopausia. La menopausia es un solo día en la vida de una mujer, el día que lleva un año sin tener la regla. A partir de ahí empieza la postmenopausia.
Mientras los años posteriores a la menopausia vamos alcanzando poco a poco un equilibrio y los síntomas se van regulando a medida que nuestro cuerpo se adapta a su nueva realidad hormonal, la perimenopausia es una etapa más irregular. Y es que la disminución de producción de estrógenos no es lineal, vas teniendo picos y bajadas, provocando que un día te encuentres bien y otro no, y que tengas menstruaciones irregulares.
En la perimenopausia además aún podemos quedarnos embarazadas, mientras que desde la menopausia ya no es posible.
Síntomas de la perimenopausia
Los niveles hormonales fluctuantes durante la perimenopausia pueden desencadenar una amplia gama de síntomas, como períodos irregulares o cambios en el flujo menstrual. Algunas de nosotras no experimentamos estos síntomas, pero para quienes sí, adoptar un estilo de vida saludable puede ser de gran ayuda.
Sofocos y sudores nocturnos
Cerca del 80% de las mujeres experimentan este síntoma de la perimenopausia. Con la bajada de los estrógenos, el hipotálamo, que es el área del cerebro encargado de regular la temperatura corporal, se vuelve extremadamente sensible. Esto hace que envíe señales erróneas, pensando que la temperatura ha variado cuando no es así, provocando los sofocos y sudores.
Cambios en el estado de ánimo
Los estrógenos también actúan en el cerebro, influyendo en la producción de neurotransmisores clave para la regulación emocional:
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Ayuda a producir serotonina y que dure más tiempo. Al disminuir el estrógeno y, en consecuencia, la serotonina, sientes más tristeza e irritabilidad.
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También influye en la producción de dopamina y norepinefrina, que regulan la motivación y la respuesta al estrés.
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GABA: Este neurotransmisor calma la actividad neuronal, reduciendo la ansiedad y facilitando el sueño. La progesterona actúa en el GABA generando un efecto similar al de los ansiolíticos naturales. Al bajar esta hormona femenina, puedes sentirte más nerviosa o tener una sensación de “angustia” sin un motivo aparente.
Sequedad vaginal
Mientras los sofocos son un síntoma de la menopausia que va y viene, la sequedad vaginal es paulatina y empeora si no se trata. Clínicamente forma parte del Síndrome Genitourinario de la Menopausia (SGM).
El estrógeno tiene 3 funciones vitales muy importantes en la zona íntima que, con el descenso de sus niveles, se ven afectadas:
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Lubricación: Mantiene las paredes vaginales húmedas.
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Elasticidad: Mantiene los tejidos flexibles y gruesos.
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Acidez (pH): Mantiene un ambiente ácido que protege contra infecciones.
Cuando el estrógeno baja, se inicia un proceso de atrofia vaginal; las paredes se vuelven más delgadas, menos elásticas y más secas.
La sequedad puede darse también en otras partes del cuerpo, como los ojos, porque tenemos receptores de estrógenos en casi todo el cuerpo.
Puedes notar también que a veces tienes un flujo vaginal marrón, porque el útero no expulsa el tejido endometrial de una forma tan regular como antes, porque no todos los meses ovulas y porque los ciclos pueden variar su duración también haciendo que el útero no se limpie por completo de una regla a otra, expulsando el tejido días después.
Cambios en el estado de ánimo
Los estrógenos también actúan en el cerebro, influyendo en la producción de neurotransmisores clave para la regulación emocional:
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Ayuda a producir serotonina y que dure más tiempo. Al disminuir el estrógeno y, en consecuencia, la serotonina, sientes más tristeza e irritabilidad.
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También influye en la producción de dopamina y norepinefrina, que regulan la motivación y la respuesta al estrés.
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GABA: Este neurotransmisor calma la actividad neuronal, reduciendo la ansiedad y facilitando el sueño. La progesterona actúa en el GABA generando un efecto similar al de los ansiolíticos naturales. Al bajar esta hormona femenina, puedes sentirte más nerviosa o tener una sensación de “angustia” sin un motivo aparente.
Problemas de sueño
La caída de los estrógenos provoca los sudores nocturnos de los que hablábamos antes. Esto provoca otro de los síntomas de la perimenopausia; los problemas de sueño. Y es que el pico de calor nos despierta y, al enfriarse el sudor, luego nos cuesta más volver a conciliar el sueño.
Este despertar a mitad de la noche se produce también por picos de cortisol. Y es que, las fluctuaciones hormonales elevan la conocida como hormona del estrés por la noche, haciendo también que nos cueste más dormirnos porque estamos en estado de “alerta”.
De una forma más lenta, pero durante la perimenopausia va disminuyendo también la producción de progesterona, que es conocida como “la hormona de la calma”, porque tiene un efecto sedante y ayuda a conciliar el sueño. Su descenso hace que nos cueste más dormirnos.
Problemas de vejiga
Estos síntomas de la perimenopausia, como ocurre con la sequedad vagina, se agrupan dentro del Síndrome Genitourinario de la Menopausia (SGM). Con la bajada de los niveles de estrógenos cambia la estructura de los tejidos del sistema urinario lo que puede provocar:
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Incontinencia: Se te escapa un poco de orina al toser, estornudar, reír o hacer ejercicio. También puedes sentir que tienes ganas de golpe de ir al baño, incluso aunque la vejiga no este llena.
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Aumento de la frecuencia: Sientes que tienes que ir al baño mucho más seguido, también por la noche (lo que se llama nicturia).
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Infecciones de orina: El estrógeno mantiene el equilibrio de la flora de la uretra. Sin él, la flora se desregula y las bacterias “malas” suben más fácilmente a la vejiga.
Aumento de peso
Los cambios hormonales de la perimenopausia pueden hacer que notes que, aunque comas sano, todo te engorde más. Esto se debe nuevamente a la caída del estrógeno:
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Antes de la perimenopausia, el estrógeno favorecía que la grasa se almacenase bajo la piel en caderas y músculos. Con su descenso, el cuerpo empieza a acumularla en la zona abdominal y no sólo bajo la piel, sino también rodeando los órganos (grasa visceral). Esta grasa es metabólicamente activa y produce inflamación, pero tu cuerpo la usa para producir estrona, una forma débil de estrógeno.
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Sin estrógenos, tus células ya no procesan tan bien los azúcares y carbohidratos, provocando que se queden en la sangre y se acumulen como grasa. Esto no significa que tengas que dejar de comer carbohidratos, de hecho es un error. Pero tienes que priorizar los carbohidratos complejos, como las legumbres, y acompañarlos en la misma comida de fibra, que tiene que ir primero. Si primero comes los alimentos ricos en fibra, esta frena la absorción de azúcar haciendo que llegue más poco a poco a las células y estas puedan procesarla. Así no sólo evitas engordar, sino que también tendrás energía durante más tiempo.
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El músculo es lo que más energía consume en tu cuerpo. Al perder masa muscular, tu metabolismo se ralentiza. Por eso es importante aumentar el consumo de proteínas, que ayudan a mantener la masa muscular.
Dolor muscular y articular
El estrógeno tiene también un papel fundamental en el sistema musculoesquelético;
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Mantiene el colágeno, ayudando a los cartílagos, tendones y ligamentos a mantenerse elásticos y fuertes.
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Ayuda a mantener bajo control los niveles de inflamación en el cuerpo. Con su descenso, aumenta la inflamación, provocando dolor.
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Regula los fluidos ayudando a mantener las articulaciones hidratadas.
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Mantiene a raya a los osteoclastos, que son las células encargadas de “limpiar” el tejido óseo degradado. Con la bajada de estrógenos, los osteoclastos empiezan a trabajar más rápido que las células que construyen tejido óseo, los osteoblastos, pudiendo provocar una pérdida de densidad ósea.
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Ayuda a mantener la calidad de las fibras musculares.
Combatir los síntomas de la perimenopausia
Hay algunas rutinas que son esenciales para compensar los síntomas de la perimenopausia:
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Dieta saludable: Mantener una dieta rica en frutas, verduras, granos enteros, proteínas magras y grasas saludables es clave para controlar los síntomas de la perimenopausia. El calcio es especialmente importante para prevenir la osteoporosis.
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Reducir el consumo de alcohol, cafeína y alimentos picantes puede minimizar los sofocos.
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Mejorar el sueño: Establecer una rutina de sueño, como leer o escuchar música relajante antes de acostarse, puede mejorar la calidad del sueño. Dormir a la misma hora cada noche, minimizar el consumo de cafeína y evitar la tecnología antes de acostarse también ayuda a reducir los problemas de sueño.
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Ejercicio regular: Mantenerse activa con caminatas o entrenamiento de fuerza puede aliviar múltiples síntomas. El ejercicio libera endorfinas que actúan como analgésicos naturales, combatiendo los cambios de humor, reduciendo el estrés y aliviando la depresión. Hacer ejercicio regularmente también puede mejorar el sueño y fortalecer los músculos pélvicos, reduciendo los problemas de vejiga.
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Cuidado vaginal: Los humectantes vaginales, lubricantes y cremas de estrógeno, bajo la guía de un médico, pueden aliviar la sequedad vaginal y cualquier molestia durante las relaciones sexuales.
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Técnicas de relajación: Ejercicios conscientes como el yoga, el tai chi o la meditación pueden aliviar los sofocos y controlar los cambios de humor.
Preguntas frecuentes sobre la perimenopausia
¿Puedo quedar embarazada si estoy en la perimenopausia?
Sí, aún puedes quedar embarazada ya que todavía tienes la regla. Sin embargo, es menos probable ya que tu fertilidad disminuye durante este período.
¿Qué desencadena la perimenopausia precoz?
Una persona puede comenzar este proceso antes si fuma, tiene antecedentes familiares de menopausia precoz, se ha sometido a tratamientos contra el cáncer o se ha sometido a una histerectomía u oforectomía.
¿Existe algún riesgo para la salud asociado con la perimenopausia?
Hay algunos riesgos para la salud asociados con la perimenopausia que pueden ocurrir durante la menopausia. Debido a la disminución de los niveles de estrógeno, una persona puede experimentar osteoporosis, una condición en la que los huesos se vuelven más frágiles después de la pérdida de densidad ósea. Una disminución en el estrógeno también puede aumentar el riesgo de una persona de afecciones cardiovasculares, como enfermedades cardíacas. Sin embargo, estas condiciones de salud se pueden prevenir con un estilo de vida saludable.




