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el 22 de Abril de 2025

¿Qué tiene que ver la menopausia con la resistencia a la insulina?

¿Qué tiene que ver la menopausia con la resistencia a la insulina?

Durante la menopausia, muchas mujeres notan que les cuesta más mantener el peso, tienen más grasa en la barriga o se sienten más cansadas después de comer. Todo esto puede estar relacionado con algo que quizá nunca te han explicado: la resistencia a la insulina.

Pero… ¿Qué es la resistencia a la insulina?

Imagina que la insulina es la llave que abre la puerta de tus células para que entre el azúcar que has comido y puedas usarla como energía. Cuando tienes resistencia a la insulina, esa llave ya no funciona tan bien. El cuerpo necesita producir más insulina para hacer el mismo trabajo… y ese exceso puede terminar generando un problema: más grasa, más hambre, más cansancio, y con el tiempo, más riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2 o los problemas del corazón.

¿Y qué tiene que ver esto con la menopausia?

Durante la menopausia, tu cuerpo produce muchos menos estrógenos, unas hormonas que, entre otras cosas, te ayudaban a controlar el apetito, a tener más masa muscular y a guardar la grasa en zonas “más amables” como las caderas. Cuando bajan los estrógenos:
  • Tu metabolismo se vuelve más lento.
  • Aumenta la grasa en la zona del abdomen (la más peligrosa).
  • Te sientes con más hambre y menos saciedad.
  • Tu cuerpo empieza a reaccionar peor a la insulina.
Todo esto favorece que aparezca esa resistencia a la insulina de la que hablábamos antes.

¿Por qué unas mujeres lo notan más que otras?

Cada cuerpo es un mundo, y hay factores que influyen mucho: la genética, el estilo de vida, la alimentación, el ejercicio que haces o incluso la historia de tus embarazos. Pero lo que sí sabemos es que la menopausia es un punto de inflexión metabólico: muchas mujeres notan cambios en el cuerpo que antes no tenían, y no es tu culpa, ¡es biología!

¿Qué puede pasar si no hacemos nada?

La resistencia a la insulina es silenciosa, pero con el tiempo puede aumentar el riesgo de:
  • Diabetes tipo 2
  • Colesterol alto y triglicéridos
  • Hipertensión
  • Problemas cardiovasculares
  • Síntomas como cansancio, ansiedad, más hambre o niebla mental ¿Se puede hacer algo?
Sí, y mucho. Lo importante es actuar pronto. Aquí van algunas claves:
  • Moverte cada día (aunque sea caminar media hora).
  • Comer más natural, menos ultraprocesado.
  • Dormir bien.
  • No dejarte llevar por la culpa: tu cuerpo está cambiando, y lo está haciendo con lógica.
  • Hablar con especialistas. Y si hace falta, valorar opciones como la terapia hormonal o suplementos naturales que puedan ayudarte.
¿Y si hubiera una forma de apoyar a tu cuerpo con lo que necesita ahora? En DOMMA trabajamos con soluciones naturales pensadas para esta etapa. Nuestro suplemento Equilibrio está formulado para ayudarte a adaptarte a los cambios hormonales y  mejorar tu bienestar. Porque entender lo que te pasa es el primer paso para cuidarte mejor.