Con la bajada de estrógenos nuestro cuerpo cambia y, con él, nuestra sexualidad. Pero cambiar no es renunciar: el sexo en la menopausia puede seguir siendo placentero, y a menudo incluso más consciente. Solo hay que entender qué está pasando —menos deseo espontáneo, sequedad vaginal, a veces dolor en la penetración— y ajustar algunas rutinas. Estas son las claves.
1. La penetración no es el centro de todo
Durante toda nuestra vida hemos centrado las relaciones sexuales en la penetración. Pero el sexo abarca mucho más, y ese constructo social genera mucha presión, tanto a hombres como a mujeres. Ellos tienen la presión de "decepcionar" si no pueden mantener la erección. Y nosotras nos sentimos mal si queremos estimulación pero no penetración.
Es importante dejar esto atrás en cualquier etapa, pero en el climaterio cobra aún más sentido: con el cambio hormonal disminuye el deseo espontáneo y a ello se suma la sequedad vaginal.
Deseo espontáneo vs. deseo reactivo
El deseo espontáneo es ese deseo de tener sexo que no necesita estímulo: aparece como una "chispa" interna. Es habitual al inicio de las relaciones, en la fase de enamoramiento, y tiende a disminuir con el paso del tiempo. El deseo reactivo, en cambio, surge en respuesta a un estímulo —una caricia, una situación— y es el más frecuente en las relaciones largas. Entenderlo cambia mucho las cosas: si esperas la chispa para empezar, quizá nunca llegue; si empiezas, la chispa suele aparecer.
Por qué baja la libido en esta etapa
A ese cambio natural del deseo se suman varios factores hormonales. La caída de los estrógenos genera sequedad y pérdida de elasticidad vaginal, lo que puede provocar dolor en el coito. El descenso de testosterona reduce la libido y la energía. Y aparecen otros factores físicos y psicológicos —ansiedad, fatiga crónica o sofocos— que hacen, simplemente, que nos apetezca menos. La buena noticia: controlando esos síntomas y cambiando algunos hábitos sexuales, el placer vuelve. Si quieres una visión más amplia de cómo la menopausia afecta a la sexualidad, la tienes en nuestra guía sobre sexo en la menopausia.
2. Combatir la sequedad vaginal (y el dolor en las relaciones)
La sequedad vaginal es una de las razones más habituales por las que a muchas mujeres les cuesta disfrutar del sexo en esta etapa, porque provoca dolor en la penetración. Hay formas de combatirla, y es importante hacerlo no solo por las relaciones: también resulta incómoda en el día a día y puede generar mucha sensibilidad o incluso escozor al orinar. Tanto si tienes sequedad vaginal como sequedad vulvar, estos hábitos ayudan.
Bebe suficiente agua
Suena a tópico, pero nuestro cuerpo es aproximadamente un 60% agua, y esta regula la temperatura, transporta nutrientes y oxígeno y elimina los desechos. De hecho, beber poca agua afecta mucho a tu cerebro, que se compone en un 75-80% de agua. El agua también participa en la lubricación de articulaciones y tejidos, la vagina incluida: no beber lo suficiente favorece la sequedad.
Elige bien el lubricante
Si hay dolor en la penetración, puedes usar lubricantes, pero elegirlos bien es clave para que no empeoren la sequedad a medio y largo plazo. Idealmente deben ser de base agua, sin perfumes, glicerina ni parabenos, y respetuosos con el pH vaginal (3,5-4,5).
Dedica tiempo a la estimulación
Como decíamos, la penetración no lo es todo. En esta etapa la estimulación previa es aún más importante porque favorece la lubricación natural. Así que dedicad tiempo y disfrute a los preliminares, y volved a descubriros mutuamente.
Trata e hidrata la zona íntima
Igual que tienes una rutina de skincare, tu vulva y tu vagina necesitan su propia rutina para mantenerse hidratadas y prevenir infecciones.
Evita las duchas vaginales y los jabones íntimos. La vagina tiene un mecanismo de limpieza muy eficiente que expulsa células muertas, bacterias y residuos a través del flujo vaginal, y una parte esencial de ese sistema es su flora: los jabones íntimos y las duchas pueden desregularla y provocar infecciones.
Para la hidratación hay que distinguir la zona. En la vulva, aceites naturales, especialmente si contienen vitamina E —que potencia la hidratación y mejora la estabilidad de la fórmula— y ácido hialurónico, como el Bienestar Íntimo de DOMMA. Estos aceites no se introducen en la vagina: para la zona interna, lo esencial es la nutrición y la suplementación.
Qué comer para cuidar la salud vaginal
- Grasas saludables: aguacate, frutos secos, aceite de oliva y semillas (linaza, chía). Ayudan a mantener las mucosas hidratadas.
- Omega 3: presente en el pescado azul. Tiene efecto antiinflamatorio y lubricante.
- Probióticos naturales: yogur natural, kéfir, chucrut. Favorecen una flora vaginal sana.
- Agua: esta ya te la sabes.
- Fitoestrógenos: soja, lino y sésamo. Ayudan a equilibrar las hormonas de forma natural.
Suplementos que pueden ayudarte
- Vitamina E: para regenerar y proteger tejidos.
- Ácido hialurónico oral: ayuda a hidratar desde dentro.
- Colágeno + vitamina C: para elasticidad y regeneración.
- Extractos vegetales (maca, lúpulo, isoflavonas): equilibrio hormonal suave.
DOMMA incluye muchos de estos ingredientes en sus fórmulas nutracéuticas, diseñadas para aliviar síntomas del climaterio como la sequedad vaginal o la baja libido sin recurrir a hormonas sintéticas.
3. Fortalecer el suelo pélvico
Trabajar el suelo pélvico importa en todas las etapas, pero en la menopausia se vuelve prioritario. Es un grupo de músculos, ligamentos y tejidos que forman una especie de "hamaca" en la parte baja del abdomen: sostiene la vejiga, el útero, la vagina y el recto, controla la continencia urinaria y fecal, contribuye al placer sexual —al tono y la sensibilidad vaginal— y actúa como base para la postura y el movimiento.
El descenso de estrógenos afecta directamente a la tonicidad muscular y a la mucosa vaginal. Si no lo entrenamos, pueden aparecer incontinencia, problemas digestivos, prolapsos y menos placer sexual.
Ejercicios que funcionan: pilates, yoga, hipopresivos y Kegel
Seguro que has notado que el pilates y el yoga ganan popularidad a partir de cierta edad: concentran mucho trabajo en el core y, por tanto, en la zona pélvica. También son técnicas habituales los hipopresivos y los ejercicios de Kegel, que aumentan la circulación sanguínea y mejoran la sensibilidad y la intensidad del orgasmo.
4. Comunicación: hablar también lubrica
Para que el sexo sea lo más placentero posible siempre tiene que ir acompañado de buena comunicación, a cualquier edad. Y más en las etapas de cambio, cuando puede que no siempre nos apetezca o que tengamos necesidades diferentes, como unos preliminares más largos por la sequedad. Ser comunicativos os ayudará a conectar más y a reducir la ansiedad, porque no tendréis que interpretar señales constantemente.
5. Y no te olvides de la protección
Un apunte importante: la protección sigue siendo necesaria. Si mantienes relaciones, aunque estés en el climaterio, sigues expuesta a infecciones de transmisión sexual. Salvo que tengas una relación monógama y ambos os hayáis hecho las pruebas, usar protección es primordial. Y si estás en perimenopausia, recuerda que aún puedes quedarte embarazada.
Todo lo que deberías saber (FAQs)
¿Es normal perder el deseo sexual en la menopausia?
Sí, es muy frecuente. La caída de estrógenos y el descenso de testosterona reducen la libido y la energía, y a eso se suman ansiedad, fatiga o sofocos. Además, con los años el deseo espontáneo da paso al deseo reactivo, el que aparece después del estímulo. No significa que hayas dejado de desear: significa que el punto de partida ha cambiado.
¿Qué lubricante es mejor para la sequedad vaginal en la menopausia?
Los de base agua, sin perfumes, glicerina ni parabenos y respetuosos con el pH vaginal (3,5-4,5). Los que no cumplen estos criterios pueden aliviar en el momento pero favorecer más sequedad a medio y largo plazo.
¿Cómo evitar el dolor durante las relaciones?
Combinando tres cosas: más tiempo de estimulación previa para favorecer la lubricación natural, un lubricante adecuado y una rutina de hidratación íntima con nutrición y suplementación. Si el dolor persiste o es intenso, consúltalo con tu ginecóloga: hay tratamientos específicos para la atrofia vulvovaginal.
¿Los ejercicios de suelo pélvico mejoran el orgasmo?
Ayudan, sí. El suelo pélvico contribuye al tono y a la sensibilidad vaginal, y los ejercicios de Kegel aumentan la circulación sanguínea de la zona, lo que mejora la sensibilidad y la intensidad del orgasmo. El pilates, el yoga y los hipopresivos trabajan la misma zona de forma indirecta.
¿Hay que seguir usando preservativo en la menopausia?
Sí. La menopausia elimina el riesgo de embarazo, pero no el de infecciones de transmisión sexual. Salvo relación monógama con pruebas hechas por ambas partes, la protección sigue siendo imprescindible. Y en perimenopausia el embarazo aún es posible, porque puede haber ovulación intermitente.
