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Sofocos en la menopausia

Los sofocos en la menopausia son uno de los síntomas más comunes y molestos durante esta etapa y pese a que la mayoría de mujeres pueden sufrirlos, hay formas de evitarlos y/o aliviarlos.

¿Qué son los sofocos en la menopausia?

Si nos preguntamos qué son los sofocos en la menopausia, se trata de calores corporales repentinos, sudoración, enrojecimiento de la piel… Estos episodios pueden darse en cualquier momento del día, pero también durante la noche, incrementando el insomnio y empeorando la calidad del sueño.

Causas de los sofocos en la menopausia

Las causas de los sofocos de la menopausia son la disminución del nivel de estrógenos, que tiene un efecto directo en el hipotálamo, parte del cerebro que se encarga de controlar la temperatura corporal. Algunos cambios en el estilo de vida pueden ser de gran ayuda si queremos aliviar estos súbitos calores, del mismo modo que hay algunos hábitos que favorecen su aparición.

Otros síntomas de la menopausia además de los sofocos

Otros síntomas de la menopausia además de los sofocos pueden ser:

  • Cambios de humor, pasas de estar como unas castañuelas a tener la sensación que te ha pasado un camión por encima.
  • Niebla mental: llego a la habitación, pero, ¿qué iba a buscar?
  • Aumento de peso, sobre todo en abdomen, caderas y muslos.
  • Cansancio: Son las 3 de la tarde y ya tengo ganas de cenar y acostarme.

¿Cuánto duran los sofocos en la menopausia?

Los sofocos de la menopausia duran normalmente de entre 1-3 años en la mayoría de mujeres. Suelen llegar e irse de forma súbita. Son espíritus libres que invaden nuestros cuerpos a su libre albedrío. Aunque no todas las mujeres los llegan a conocer, se calcula que un 80% los sufre. En algunos casos se presentan un poco antes, durante la perimenopausia. Según la frecuencia e intensidad, los sofocos se clasifican en leves, moderados o graves.

Estos fuegos internos son sin duda una de las señales más contundentes de que la madurez ha llegado y las hormonas comienzan a hacer de las suyas. ¿Cómo podemos dominar a estos calores a veces algo impertinentes?

Cómo aliviar los sofocos en la menopausia de forma natural

Para aliviar los sofocos en la menopausia, te dejamos algunos consejos para reducirlos.

  • Con tirantes y a lo loco

La temperatura corporal afectará la intensidad y frecuencia de los sofocos, así que intenta vestirte en capas y con texturas frescas como el algodón. De esa forma el próximo fuego súbito no te cogerá desprevenida.

  • El abanico tiene un por qué

Las abuelas lo saben desde siempre: lleva un abanico en el bolso y ahuyentarás a los calores mientras luces estupenda.

  • Sé agua, querida

Dos litros de agua al día y tu piel, tu estómago y tu cuerpo en general notarán la diferencia.

  • Superalimentos que dan bienestar

Consumir de forma diaria alimentos con propiedades reguladoras y antioxidades nos ayudará a mantener la actividad estrogénica (sí, la de aquellas hormonas que empiezan a abandonarnos al acabar nuestra etapa reproductiva). La Ashwaghanda, por ejemplo, ayudan a combatir muchos de los síntomas derivados de la menopausia: Combate el estrés, ayuda a dormir mejor, aporta energía y combate la fatiga. Además, alimentos como la maca o las semillas del lino, todos presentes en nuestro mix EQUILIBRIO, nos ayudarán a dominar los sofocos de forma natural.

  • Lo caliente, que no cuente

Las comidas muy calientes o picantes pueden actuar como desencadenantes de sofocos por lo que piénsalo dos veces antes de tomar una segunda copa o pedir un plato picante.

Ánimo mujeres, que el truco infalible para sortear los cambios de la menopausia es afrontarla con espíritu positivo y cuidándonos lo más posible.  Información, acción y actitud son los tres pilares con los que aliviaremos de forma eficaz a los sofocos de la transición menopáusica.

  • Cuida tu alimentación

La dieta mediterránea es una de las mejores para reducir los sofocos. Comer alimentos de origen vegetal y natural mejora rápidamente la salud. Intenta evitar grasas saturadas, alimentos picantes, bebidas con cafeína… Le están haciendo un flaco favor a tu preciado cuerpo. 

  • Vigila con el estrés

Si bien sabemos que los sofocos pueden aparecer en cualquier momento, como pedro por su casa, estos son más habituales en situaciones de estrés. Practicar yoga, meditación, respiración guiada, baños relajantes…. Al fin y al cabo, momentos para ti, para relajarte, ¡que te lo mereces! 

  • Crea un ambiente de sueño fresco

En primer lugar y en la medida de lo posible, intenta mantener el dormitorio más frio y beber pequeñas cantidades de agua fría antes de dormir. Viste la cama con varias capas con tal de que puedas ir ajustando la temperatura.

  • Vístete con varias capas de prendas ligeras

Aunque parezca un consejo muy obvio, es uno de los más efectivos. Te recomendamos por la noche tener siempre una muda de repuesto en la mesita de noche con tal de que, si te levantas a media noche sudada, puedas cambiarte rápidamente sin desvelarte

  • Evita malos hábitos como el café 

Café, tabaco o comidas picantes. Estas favorecen la aparición de sudores y sofocos. 

  • ¡Actívate!

Una vida sedentaria empeora los síntomas de la menopausia. Además, nos ayudará a mantener un peso saludable, reduciendo así la aparición de los sofocos.

Preguntas frecuentes sobre los sofocos de la menopausia

Los sofocos son uno de los síntomas más descritos en la menopausia, afectando a más de un 74% de las mujeres en esta etapa. Estos consisten en episodios repentinos y espontáneos de una sensación de calor intensa, que usualmente son percibidas en el pecho, cuello y rostro, seguidas de un brote de sudoración. Estos generalmente ocurren durante las primeras etapas del ciclo del sueño, afectando directamente su calidad y duración.

Los sofocos de la menopausia se producen por la disminución natural de los niveles de estrógenos que ocurre en la menopausia. Esta bajada afecta la actividad de las hormonas catecolaminas y noradrenalina, resultando en una alteración de los centros de termorregulación presentes en el hipotálamo (sistema nervioso central).

La duración, severidad y frecuencia de los sofocos es muy variable según cada mujer. Sin embargo, suelen aumentar durante la transición a la menopausia (perimenopausia) presentando un fuerte incremento aproximadamente un año después de la última menstruación (menopausia). En promedio, su frecuencia diaria puede ir desde los 10 episodios por día hasta varias veces por semana, con una duración promedio de menos de 5 minutos por episodio. Éstos pueden persistir desde 6 meses hasta incluso años, con un promedio de 1.2 años, disminuyendo en frecuencia e intensidad a medida que pasa el tiempo.

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