¿Cómo es posible que la menopausia ocupe un tercio de nuestras vidas, y sin embargo lleguemos a ella con vergüenza, negación, pesimismo? ¿Cuántas veces habremos escuchado: “Ah no no, yo menopáusica aun no soy eh” como si de algo fatídico se tratara?

Pese a todos los avances (que no son pocos) como sociedad, todavía existe un gran estigma social y desconocimiento acerca de una de las etapas vitales y por lo tanto naturales de la vida de la mujer: la madurez y en ella, la menopausia.  

No hablamos de ello. Del mismo modo que sí hablamos de adolescencia, sí hablamos de maternidad. No tenemos reparo en: “ah, no eres madre? ¿y no tienes pensado serlo? No se te vaya a pasar el arroz… Para ser madres siempre hay espacio, sin embargo, para algo que sí es inevitable como la menopausia, parece no haber cabida.  

La menopausia a lo largo del tiempo

Se nos ha educado históricamente con que la menopausia, al ser el fin de nuestra vida fértil, es el fin de nuestra sexualidad también. Parece ser que desaparece el periodo y ya somos viejas o incapaces. 

En pleno siglo XXI nos hemos cansado de estos mensajes dañinos y decimos ¡Basta! Basta de criminalizar y sentenciar una etapa que para muchas mujeres estará repleta de dificultades, de sintomatología que afectara a su día a día, pero que es una etapa más de su vida y vivirla con el mayor bienestar posible, es cosa de todas.

Ya tenemos suficiente con sufrir sofocos cada dos por tres, no poder dormir, o sentirnos más apáticas por el descenso de los estrógenos como para encima sentirnos con la carga e inseguras por no saber qué nos pasa, por falta de información, por estigma. 

Y es que es una realidad que la mayoría de mujeres llegan a esta etapa y en los primeros síntomas físicos se sienten muy confundidas, no saben qué hacer, a quien acudir, ni siquiera si lo que les ocurre es normal o deben preocuparse y asistir a un especialista. 

¿Cómo afrontar con bienestar la menopausia?

Lo primero que recomendamos es visitar a tu ginecóloga de confianza con tal de que te haga un diagnóstico más personalizado y adaptado a tu historial y a partir de allí, y reuniendo toda la información posible y su asesoramiento, decidas qué hacer con tus síntomas, sabiendo que hay opciones de todo tipo con tal de hacer frente a esta etapa con mayor salud y bienestar.

Además, te animamos a hablar de lo que te pasa, de lo que sientes, con tu círculo cercano. A darle espacio a esas emociones y a cómo llevas el día a día. No nos avergoncemos. La gran mayoría de mujeres de tu círculo estarán a punto, estarán, o pasarán en algún momento por esta etapa así que intenta buscar apoyos. 

La comunidad de DOMMA te abre también los brazos para recibir todas tus dudas, inseguridades y para empezar juntas a mirar la madurez femenina con los ojos que se merece: positividad, optimismo, y soluciones holísticas.

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